El jugador de fútbol americano de la NFL Derrick Morgan, vegano junto a su señora Chef, han ido incentivando a sus otros compañeros del los Tennessee Titans para hacerse «plant based» y ya van 11 conversos.
Interesante artículo en CNN que habla sobre de la cada vez más clara evidencia de cómo perjudica el ambiente nuestro sistema alimentario así como las elecciones que tomamos en el día a día.
La Organización de Comida y Agricultura de las Naciones Unidas afirma que las emisiones de gas con efecto invernadero de la ganadería es mayor a las de los medios de transportes.
La carne de vacuno y cordero genera emisiones 250 veces mayores que las de la producción de legumbres.
Un estudio en la revista Nature plantea que para el año 2050 se podrían bajar en un 80% las emisiones de gas con efecto invernadero si se hace un cambio parcial hacia una dieta vegetariana. Y con una dieta vegana, eliminando los lácteos y huevos, la reducción sería aún mayor.
El 80% de la deforestación del Amazonas es producto de la ganadería.
El 35% de la producción de granos en el mundo se usa para alimentar el ganado.
La dieta vegana es compatible con la sustentabilidad ambiental
De dónde surge la obsesión por las proteínas, siendo que se podría decir que el alimento ideal para los humanos, la leche materna (el alimento ideal para el período en que más rápido crecemos y se desarrolla nuestro cuerpo y cerebro), tiene menos del 1% de proteínas por peso, y un 6-7% de las calorías de la leche son proteínas, muchísimo más baja que la leche de otros animales.
Y por qué una dieta alta en proteínas es más bien dañina.
Uno de los beneficios de las dietas basadas en plantas es que bajan la presión arterial, revirtiendo y previniendo hipertensión, y probablemente este es uno más de los mecanismos por los que las dietas veganas saludables disminuyen el riesgo de enfermedad cardio y cerebrovascular.
CONCLUSIONES Y PERTINENCIA
El consumo de dietas vegetarianas se asocia con una PA (presión arterial) más baja. Éstas dietas podrían ser un medio útil no farmacológico para reducir la PA.
DISCUSIÓN
Este metaanálisis de 7 ensayos controlados y 32 estudios observacionales indica que el consumo de dietas vegetarianas se asocia con una PA más baja en comparación con el consumo de dietas omnívoras.
Primero, en comparación con los omnívoros, los vegetarianos generalmente tienen un IMC más bajo y un menor riesgo de obesidad, lo que se atribuye principalmente a la menor densidad calórica de la dieta que resulta del mayor contenido de fibra y menor contenido de grasa. Sin embargo, las diferencias de peso no explican completamente las diferencias observadas en la PA porque en los estudios que controlan por el peso, sigue habiendo un efecto significativo. En segundo lugar, el potasio es abundante en las dietas vegetarianas. Los metanálisis de ensayos clínicos randomizados han encontrado que la suplementación con potasio disminuye la PA. Se presume que una ingesta alta de potasio aumenta la tasa de vasodilatación y filtración glomerular al tiempo que disminuye el nivel de renina, la reabsorción renal de sodio, la producción reactiva de especies de oxígeno y la agregación plaquetaria.
Las dietas vegetarianas a menudo son proporcionalmente más bajas en ácidos grasos saturados y más ricas en ácidos grasos poliinsaturados en comparación con las dietas omnívoras; Ambas características dietéticas están asociadas con una presión sanguínea más baja. El consumo de dietas vegetarianas también se ha asociado con una viscosidad sanguínea reducida, que puede afectar la presión sanguínea. Se ha demostrado que el consumo de proteína vegetal está inversamente asociado a la PA.
Se lanzó una campaña a gran escala en el metro del Reino Unido por PETA UK mostrando la cara detrás de la «carne». Consiste en más de 60 avisos en la estación de metro de Clapham. Vacas, gallinas y chanchos no son diferentes a los humanos en cuanto a su capacidad de sentir dolor y miedo, y valorar su propia vida. Se intentó hacer consciencia del sufrimiento y muerte provocadas a través de la industrialización de otros animales para la producción de carne, huevos y lácteos.
Soy yo, no soy carne. Ve [mira] al individuo. Hazte vegano.
A vegan or vegetarian diet is associated with only half the cropland demand, grazing intensity and overall biomass harvest of comparable meat-based human diets. Furthermore, a decreasing share of livestock products in human diets could also be associated with health benefits, particularly in the industrialized regions
Transitioning toward more plant-based diets that are in line with standard dietary guidelines could reduce global mortality by 6–10% and food-related greenhouse gas emissions by 29–70% compared with a reference scenario in 2050. We find that the monetized value of the improvements in health would be comparable with, or exceed, the value of the environmental benefits although the exact valuation method used considerably affects the estimated amounts. Overall, we estimate the economic benefits of improving diets to be 1–31 trillion US dollars, which is equivalent to 0.4–13% of global gross domestic product (GDP) in 2050.
The findings of this study support the idea that dietary change towards plant-based diets has significant potential to reduce the agricultural land requirements of U.S. consumers and increase the carrying capacity of U.S. agricultural resources.