Cambios en el estilo de vida es la mejor (y única) forma de prevenir demencias

Lifestyle Factors Are the Best—and Only—Bet Now for Reducing Dementia Risk

A pesar de miles de millones de dólares y cientos de medicamentos potenciales, aún no hay medicamentos útiles para la prevención y la cura de la enfermedad de Alzheimer. En la Conferencia anual de la Asociación Internacional de Alzheimer de este año el mensaje fue claro: El mejor enfoque para prevenir la enfermedad es centrarse en los factores de estilo de vida saludable. Se ha estimado que un enfoque en estilo de vida puede prevenir alrededor del 30-50% de los casos de enfermedad de Alzheimer.

Entonces, ¿cuáles son estos factores de estilo de vida saludable?

  1. actividad física regular – al menos 150 minutos de actividad de intensidad moderada a la semana – cuanto más mejor.
  2. una dieta saludable compuesta de frutas, verduras, granos integrales, legumbres, nueces y semillas, según las directrices recientes de la OMS
  3. mantenga el cerebro sano con actividades como lectura, juegos, manualidades, actividades sociales.
  4. reduzca los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular: hipertensión, colesterol alto, diabetes tipo 2, evite fumar: lo que es bueno para el corazón es bueno para el cerebro
  5. duerme bien. Tanto la calidad como la cantidad son importantes. Apunte por 7-9 horas por noche

El Alzheimer no solo es devastador para el individuo sino también para las familias. Tome el control y ayude a reducir el riesgo con un estilo de vida saludable. Lo mejor es que los estilos de vida saludables no tienen efectos secundarios, solo beneficios positivos.

Ver artículo original por Karen Weintraub en la Revista Scientific American.

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Factores de riesgo cardiovascular y demencia

BMJ. 2019 Aug 7;366:l4414. doi: 10.1136/bmj.l4414.

Nuevo estudio de agosto de 2019 (BMJ 2019;366:l4414) encuentra relación entre factores de riesgo cardiovascular y demencia. Se sigue en media 25 años a una población evaluando 7 factores de riesgo (puntaje de 0-14):

  • fumar
  • dieta, (comer frutas, verduras y alimentos ricos en fibra)
  • actividad física,
  • IMC (índice de masa corporal),
  • glicemia alta,
  • colesterol en sangre y
  • Presión arterial

Y se encontró que con cada punto más de menor riesgo cardiovascular (de la escala de 14 puntos para esos 7 factores), se disminuía un 11% el riesgo de desarrollar demencia.

Ver en

BMJ. 2019 Aug 7;366:l4414. doi: 10.1136/bmj.l4414.
BMJ. 2019 Aug 7;366:l4414. doi: 10.1136/bmj.l4414.
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mTOR explicaría relación de mortalidad con consumo lácteos

Michaëlsson K et al. Milk intake and risk of mortality and fractures in women and men: cohort studies. BMJ. 2014;349:g6015. doi:10.1136/bmj.g6015

mTOR puede explicar la relación del consumo de LÁCTEOS y el aumento de MORTALIDAD por toda causa, cáncer, cardiovascular y fractura de caderas:

En:

  • Asociación consumo leche con mayor mortalidad en 2 mega cohortes suecas
  • La leche es activador del sistema de crecimiento posnatal
  • Existe evidencia de cómo la disminución del crecimiento favorece la longevidad
  • mTORC1 es una kinasa sensible a nutrientes clave en el envejecimiento y enfermedades relacionadas
  • La leche bovina entrega partículas exosómicas similares a virus, que transfieren microARN bovino al que la consume
  • ~245 microRNAs de leche de vaca afectan la expresión de + de 11000 genes humanos
  • El prevalente microRNA-217 inhibe la expresión de importantes proteínas supresoras de tumores como la PTEN aumentando las señales de mTORC1 y crecimiento celular
  • MicroRNA-21 actúa como oncogen, estando sobreexpresado en células cancerígenas
  • Tomar leche potencia las señales de mTORC1 y microRNA-21: en sinergia aceleran la proliferación celular, el anabolismo y la adipogénesis. mTORC1 aumentada es considerada el motor de la obesidad, diabetes, cáncer y envejecimiento acelerado
  • Consumo de leche se asocia a menarquias más precoces, un factor de riesgo para diabetes 2
  • Poblaciones con alta (>30%) prevalencia de malabsorción de lactosa con bajo consumo de leche, tienen un menor riesgo de enfermedad isquémica cardiovascular que en la situación inversa.
  • Estudios epidemiológicos apoyan asociación consumo lácteos y enf. cardiovascular
  • En otra cohorte sueca con intolerancia a lactosa y bajo consumo lácteos tenían un riesgo bajo de cánceres de pulmón, mama y ovario
  • Consumo de leche se asocia a mortalidad por cáncer de próstata entre médicos de EEUU
  • Activación mTORC1 tiene rol pivotal en iniciación y progresión de cáncer prostático
  • Agregar leche a cultivo de células cancerígenas de próstata, aumenta su crecimiento en 30%
  • Tumores duplican su volumen y número en ratas con tumores de mamas en que se les da leche bovina
  • En Alzheimer y Parkinson se encuentra fosforilación de proteínas Tau mediada por mTORC1
  • En la cohorte griega EPIC hay asociación significativa de consumo de leche y Parkinson
  • Un metaanálisis extensivo confirma relación dosis dependiente con un 17% aumento de riesgo de Parkinson por cada 200 gr/día de leche adicional consumida
  • Inhibición farmacológica de mTORC1 prolonga la expectativa de vida y mejora las funciones cognitivas en modelos animales de Alzheimer
  • Desde los años 1950 el consumo de leche con microARNs bioactivos ha aumentado con la pasteurización y refrigeración. Desde ese momento las enfermedades de afluencia han aumentado en forma dramática. Por lo tanto ni el consumo de galactosa ni lactosa, pero sí la sobreestimulación a través de mTORC1 y el consumo de microARN bovino bioactivo de la leche permitiría explicar el aceleramiento en el envejecimiento y aumento de la mortalidad
  • Comparado con la leche humana, la leche de vaca aumenta en una magnitud mucho mayor la activación de mTORC1 ya que los terneros duplican su peso 4 veces más rápidos que los RN humanos

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El mito de las dietas altas en proteínas

Excelente columna del Dr. Dean Ornish en el New York Times sobre el mito de las dietas altas en proteínas.

En la era de la postverdad se dice que la alta prevalencia de obesidad es por dietas ricas en carbohidratos y pobre en carne, grasa y huevos. A pesar que por décadas se promocionó evitar la carnes y grasas [y masificación de alimentos “diet” bajos en grasas], la población siguió subiendo de peso. Sin embargo a pesar de las campañas, en EEUU de 1950 al año 2000, la población aumentó su consumo en un 67% de grasa, en un 41% de carne y en un 39% de azúcares refinadas, y en promedio un 24,5% más calorías que en el año 1970.

El debate no es tan simple como dietas bajas en grasas vs bajas en carbohidratos. Los estudios muestran que la proteína animal significativamente aumenta el riesgo de muerte prematura por toda causa (cardiovascular, cáncer y diabetes tipo 2). Dietas altas en grasas saturadas y trans duplican el riesgo de Alzheimer.

Un estudio encontró, entre los menores de 65 que consumían dietas con un 20% o más de sus calorías de proteína animal, un aumento de un 75% en la mortalidad y un 400% en las muertes por cáncer y Diabetes 2. Los mecanismos de esto no son exclusivamente por el colesterol, también los bloqueos arteriales son causados por aumento de los ácidos grasos libres, mayores niveles de insulina y menor producción de células progenitoras endoteliales. También la carne y los huevos [y lácteos] aumentan los niveles de TMAO, IGF-1 y de inflamación crónica. La carne roja aumenta el Neu5Gc (ligado a inflamación crónica y aumento de riesgo de cáncer). Además una dieta basada en plantas puede prolongar la vida bloqueando los efectos de mTOR (ligada a envejecimiento). Ante restricción de grasas las personas perdieron un 67% más peso que con la restricción de carbohidratos [la grasa tiene 9 cal/gr y los carbohidratos 4 cal/gr]. Una dieta óptima para prevenir enfermedad es una de alimentos no procesados y basada en plantas (whole-foods plant based) que es naturalmente baja en proteína animal, grasas y carbohidratos refinados, es decir una dieta rica en verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, semillas y frutos secos.

El Dr. Ornish y cols en el Preventive Medicine Research Institute (organismo sin fines de lucro) de la Universidad de California, han demostrado muchos beneficios de la dieta basada en plantas incluso revirtiendo enfermedades crónicas además de prevenirlas. Ellos combinan la alimentación basada en plantas con manejo de estrés, ejercicio moderado y apoyo social.
Han realizado estudios randomizados controlados mostrando reversión de enfermedad coronaria grave. Los episodios de dolor al pecho bajan en un 91% desde las primeras semanas. Después de 5 años hubo 2,5 veces menos eventos cardíacos, y el flujo sanguíneo al corazón mejoró en un 300%.
Otros médicos como el Dr Kim Williams, ex presidente del American College of Cardiology, también ha encontrado que estos cambios en estilo de vida reducen la necesidad tomar medicamentos de por vida.
Han podido también demostrar que se puede: revertir la progresión de cáncer de próstata en estados tempranos, alterar la expresión génica activando genes que promueven la salud y desactivar oncogenes. Incluso se alargarían los telómeros (los extremos de los cromosomas que controlan el proceso de envejecimiento).
Y finalmente lo que es bueno para nuestra salud es bueno para nuestro planeta: La ganadería causa más disrupción del clima que todas las formas de transporte combinadas, y como requiere 10 veces más granos/cereales para producir la misma cantidad de calorías en carne que consumir directamente los granos/cereales, el comer una dieta basada en plantas puede liberar enorme cantidad de recursos para las regiones más necesitadas.
Lo que ganas es mucho mayor a lo que sacrificas.
Referencias en el artículo en nytimes.com.
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