Actualización EAT-Lancet Commision, octubre 2025

La EAT-Lancet Commission 2025 presentó una actualización profunda sobre cómo debería alimentarse el mundo para proteger simultáneamente la salud humana, el planeta y la justicia social. Desde su primer informe en 2019, el mundo ha atravesado crisis que han puesto aún más presión sobre los sistemas alimentarios: pandemia, conflictos geopolíticos, cambio climático acelerado y brechas sociales crecientes.

Aun así, la conclusión del nuevo informe es clara y urgente: nuestro sistema alimentario sigue siendo la principal causa de degradación ambiental y un factor decisivo en la salud de las personas. Transformarlo no es opcional: es esencial para un futuro sostenible y justo.


1. La Dieta de Salud Planetaria (Planetary Health Diet): qué es y por qué importa

En el centro del nuevo análisis está la Planetary Health Diet (PHD), un modelo alimentario:

  • Predominantemente basado en plantas
  • Rico en granos integrales, frutas, verduras, legumbres, frutos secos y semillas
  • Sin o con cantidades mínimas de alimentos de origen animal
  • Flexible y adaptable a las tradiciones culturales de cada región

Según la actualización 2025:

  • 87,7% de la energía dietaria proviene de alimentos vegetales.
  • Los alimentos animales no se consideran esenciales.
  • Un patrón 100% vegetal o vegano encaja perfectamente dentro del marco de la PHD.

Beneficios para la salud

La evidencia científica se ha fortalecido en los últimos seis años. Si el mundo adoptara patrones alimentarios tipo PHD:

  • Se podrían prevenir hasta 15 millones de muertes prematuras cada año (un 27% menos).
  • Se reduciría significativamente el riesgo de:
    • Enfermedades cardiovasculares
    • Diabetes tipo 2
    • Cáncer
    • Deterioro cognitivo y demencia
    • Envejecimiento poco saludable

El informe confirma que este patrón alimentario es adecuado para todas las etapas de la vida (desde los 2 años en adelante), siempre prestando atención a nutrientes clave como la vitamina B12 y D.

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Aumento de mortalidad con dieta baja en carbohidratos en estudio prospectivo en adultos

La popularidad de las dietas bajas en carbohidratos se ha mantenido. A pesar de posibles beneficios a corto plazo, sigue habiendo preocupación por los resultados de salud a mediano y largo plazo. Este estudio investigó el impacto de las dietas bajas en carbohidratos y bajas en grasas en la mortalidad. El análisis incluyó a 371.159 participantes de 50-71 años del estudio de cohorte prospectivo NIH-AARP (National Institutes of Health-American Association of Retired Persons Diet and Health Study) que habían sido seguidos durante una mediana de 23,5 años. Los datos dietéticos se analizaron utilizando seis categorías diferentes: puntuación generales, dietas saludables y poco saludables en dietas bajas en carbohidratos y bajas en grasas. Cabe destacar que la dieta baja en carbohidratos no fue muy baja en carbohidratos, siendo la categoría más baja <40% de energía de los carbohidratos. La categoría más baja para el consumo de grasas fue <20% de energía.

Los investigadores descubrieron que las dietas bajas en carbohidratos se asociaban con un riesgo de muerte un 14% mayor, con dietas poco saludables bajas en carbohidratos ricas en grasas animales y proteínas asociadas con un riesgo de muerte del 17% mayor. En general, las dietas bajas en carbohidratos no saludables se asociaron con un aumento del 12% y del 15% en el riesgo de muerte cardiovascular, respectivamente, y un aumento del 14% y del 17% en el riesgo de muerte por enfermedad cardíaca. En general, las dietas bajas en carbohidratos no saludables también se asociaron con un aumento del 18% en el riesgo de muerte por cáncer. Sin embargo, si la dieta baja en carbohidratos era baja en carbohidratos refinados, más alta en grasas insaturadas y proteínas vegetales, entonces hubo una pequeña reducción del 5% en el riesgo de muerte general.

Una dieta global baja en grasas se asoció con una reducción del 9% en el riesgo de mortalidad. Curiosamente, incluso una dieta baja en grasas poco saludable tuvo una pequeña reducción del 2% en la mortalidad. Si la dieta era una versión más saludable de una dieta baja en grasas, alta en alimentos saludables ricos en carbohidratos (granos integrales, frutas enteras, legumbres y vegetales sin almidón), proteína vegetal y baja en grasas saturadas, hubo una reducción del 18% en el riesgo de muerte, reducción del 16% en la muerte cardiovascular y reducción del 18% en la muerte relacionada con el cáncer. Por el contrario, las dietas bajas en grasas menos saludables, que eran ricas en carbohidratos refinados y fuentes animales de proteínas, tuvieron un impacto muy limitado en la reducción de la mortalidad.

Los investigadores también realizaron un análisis de sustitución, que mostró que la sustitución del 3% de las calorías de las grasas saturadas por cualquier otro macronutriente resultó en un menor riesgo de muerte. Del mismo modo, la sustitución de los carbohidratos refinados por proteínas vegetales o grasas insaturadas dio lugar a un menor riesgo de muerte. El mayor beneficio se observó cuando las grasas saturadas fueron sustituidas por fuentes vegetales de proteínas.

Los autores concluyen que “nuestros resultados sugieren que una dieta saludable baja en grasas con una ingesta mínima de grasas saturadas sería una estrategia dietética eficaz para un envejecimiento saludable entre las personas de mediana edad y mayores”. Esto se logra fácilmente con una dieta basada en plantas. Curiosamente, los autores señalan que a pesar de la inferioridad percibida de la composición de la proteína vegetal en comparación con la proteína animal (una noción obsoleta), los participantes en este estudio tuvieron resultados superiores al priorizar la proteína vegetal a pesar de que tenían un mayor riesgo de sarcopenia en función de su edad.

Referencia:

  • PubMed
  • JIM – Journal of Internal Medicine
  • Zhao Y, Li Y, Wang W, Song Z, Zhuang Z, Li D, Qi L, Huang T. Low-carbohydrate diets, low-fat diets, and mortality in middle-aged and older people: A prospective cohort study. J Intern Med. 2023 Aug;294(2):203-215. doi: 10.1111/joim.13639. Epub 2023 May 3. PMID: 37132226.
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No hay nivel seguro de consumo de alcohol para nuestro cerebro

Un nuevo estudio (mayo 2021) encontró que no hay nivel seguro para el consumo de alcohol, incluso niveles bajos de consumo, tradicionalmente considerados como seguros, alteran la estructura y funcionamiento cerebral. Este es el estudio más grande a la fecha, que realiza seguimiento y resonancia magnética a más de 25 mil personas del UK Biobank, encontró alteraciones cerebrales incluso con consumos “moderados” y dentro de los límites considerados como “seguros”. Se encontró disminución de la sustancia gris en casi todas las regiones cerebrales. Estos cambios se han relacionado previamente con envejecimiento, peor rendimiento de memoria y demencia. Todos estos resultados se mantienen después de corregir por variables confundentes y otros factores.

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Son los emulsionantes seguros

Los emulsionantes están omnipresentes en los alimentos refinados y ultraprocesados, y en este video presentan una revisión de sus daños en la salud y de los posibles mecanismos involucrados (alterando la microbiota intestinal, daño de la pared intestinal, aumentando la permeabilidad intestinal y generando mayor paso de endotixinas, etc).
Probablemente es uno de los mecanismos por el cual los alimentos procesados aumentan riesgo de muerte por toda causa, cáncer, enfermedad cardiovascular entre otros.

  • esbueno.cl/procesados
  • Rico-Campà A, Martínez-González MA, Alvarez-Alvarez I, et al. Association between consumption of ultra-processed foods and all cause mortality: SUN prospective cohort study. BMJ. 2019;365:l1949. Published 2019 May 29.
  • Schnabel L, Kesse-Guyot E, Allès B, Touvier M, Srour B, Hercberg S, Buscail C, Julia C. Association Between Ultraprocessed Food Consumption and Risk of Mortality Among Middle-aged Adults in France. JAMA Intern Med. 2019 Apr 1;179(4):490-498. 
  • Juul F, Vaidean G, Lin Y, Deierlein AL, Parekh N. Ultra-Processed Foods and Incident Cardiovascular Disease in the Framingham Offspring Study. J Am Coll Cardiol. 2021 Mar 30;77(12):1520-1531.
  • Fiolet T, Srour B, Sellem L, Kesse-Guyot E, Allès B, Méjean C, Deschasaux M, Fassier P, Latino-Martel P, Beslay M, Hercberg S, Lavalette C, Monteiro CA, Julia C, Touvier M. Consumption of ultra-processed foods and cancer risk: results from NutriNet-Santé prospective cohort. BMJ. 2018 Feb 14;360:k322.
Are Emulsifiers Like Carboxymethylcellulose and Polysorbate 80 Safe? (con subtítulos)
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BDNF y depresión, y cómo subir sus niveles

Video sobre el efecto de BDNF (Brain Derived Neurotrophic Factor) sobre la depresión y salud mental en general, y cómo sube con ejercicio, flavonoides, cúrcuma, alimentación basada en plantas en general, y ayuno; a la vez que comer carne, huevos u otros alimentos altos en grasa bajan los niveles de BDNF.

How to Boost Brain BDNF Levels for Depression Treatment (con subtítulos)

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Carne y riesgo de 25 enfermedades y condiciones médicas

Interesante nuevo estudio mostrando el impacto negativo de la carne sobre 25 enfermedades y condiciones patológicas. Con claro efecto negativo en enfermedad cardiovascular, diabetes, neumonía, pólipos y enfermedad diverticular, reflujo gastroesofágico, gastritis, duodenitis, enfermedad biliar (vesícula).

Se siguieron a 475 mil hombres y mujeres de UK por cerca de 8 años, encontrando que:

  • El consumo de carne roja y procesada de 70gr/día aumentaba en un 10 a 30% el riesgo de cardiopatía isquémica, neumonía, pólipos de colon, enfermedad diverticular y diabetes tipo 2.
  • Una mayor ingesta de aves de 30 gr/día aumentó el riesgo en 10 a 17% de reflujo gastroesofágico, gastritis, duodenitis, enfermedad diverticular, enfermedad de la vesícula biliar y diabetes de tipo 2.
  • Y estos mayores riesgos ya empezaban a evidenciarse con tan sólo 50 gr/día de carne roja no procesada y 20 gr/día de carne roja procesada al día.

Los mecanismos involucrados, que probablemente en forma sinérgica van aumentando el daño de las carnes, proteínas y grasas animales, podrían ser: mayor obesidad (>IMC), grasas saturadas, colesterol, la generación de productos finales de glicación avanzada, contenido de nitratos y nitritos en la carne procesada, TMAO a partir de carnitina y colina, los niveles más altos de aminoácidos de cadena ramificada, isoleucina específicamente, metionina,  y aminoácidos que contienen azufre, y, por supuesto, la falta de compuestos antioxidantes y antiinflamatorios en la carne. Si se come más carne, al ser alimentos con alta densidad calórica, se está comiendo mucho menos de los alimentos vegetales saludables que se asocian con mejores resultados de salud, y además estos últimos al ser bajos en densidad calórica permite mucho mayor cantidad de fibra y fitonutrientes en alimentaciones basadas en plantas.

Los resultados también mostraron que quienes consumían carne roja no procesada tenían un menor riesgo de anemia por deficiencia de hierro. Pero también podemos incorporar el hierro de lentejas (que incluso tiene ferritina!), tofu, y otras legumbres en general, hojas verdes oscuras, frutos secos, semillas, quinoa, avena y otros granos integrales, y así ahorrarse todos los problemas descritos.

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Alimentación y Presión arterial

La dieta es central para una presión arterial saludable, pero no sólo por la sal o el peso, sino que el tipo de alimentos importa. Una dieta basada en plantas mantiene la presión arterial saludable [1-8]. Incluso alimentos que se promocionan como saludables para el corazón: pollo, pavo, pescados [4], y lácteos [5] hacen subir la presión arterial a diferencia de los alimentos vegetales. Y mientras más sea una alimentación exclusiva de plantas, mejor [6-8]. 

Especial importancia tiene la fibra [1] (además de su efecto positivo en inflamación, microbiota intestinal, inmunidad, colesterol, etc). También es importante evitar alimentos procesados y ultraprocesados: una dieta vegana no saludable, no es tan efectiva para bajar la presión como una dieta vegana integral [2] o Whole Food Plant Based/Vegan SOS Free (sin Sugar, Oil, Salt). Las dietas veganas integrales son naturalmente bajas en grasa, y se ha visto que a mayor consumo de grasa en la dieta, grasas saturadas, la sangre tiene una mayor viscosidad [3]. Otros mecanismos involucrados son: estrés oxidativo/antioxidantes,  TMAO, biodisponibilidad de óxido nítrico. [9]

La dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension), se desarrolló con el 1er objetivo de conseguir las presiones de una dieta vegetariana estricta [10], pero incluyendo algo de carne para hacerla más palatable (cuestionable considerando que las papilas gustativas se adaptan en 1-2 meses), generando nuevamente la falsa idea que es saludable comer carnes blancas por ejemplo. Así y todo, la dieta DASH es mejor que la dieta estándar, recomendando: alto consumo de frutas, verduras, granos integrales y legumbres (4-5 veces/semana). Hay un RCT de 280  personas divididas en 4 grupos de dieta: vegana integral (WFPB), dieta DASH, Mediterránea y Paleo/Paleolítica por 60 días, y encuentra que la dieta WFPB tiene significativos mejores resultados que las otras 3 en reducción de colesterol total, LDL y triglicéridos [11].

En poblaciones aborígenes y rurales que llevaban una dieta basada en plantas sus presiones arteriales promedio son de 110/70 durante TODA su vida [12,13], lo mismo en las Zonas Azules [7,8].

Lo más importante para prevenir y tratar la hipertensión son los cambios de hábitos de estilo de vida. Además de la nutrición, está evitar el sedentarismo, la sal, el alcohol, bajar de peso [10,15], el estrés y una mala higiene de sueño.

Existen además alimentos especialmente potentes para reducir la hipertensión, como la linaza [16] que se recomienda comer diariamente recién molida o remojada del día anterior.

Referencias:

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Informe WWF: El poder restaurador de una dieta basada en plantas (octubre 2020)

Categórico nuevo informe del WWF* de los impactos de nuestra alimentación en la destrucción del medio ambiente, y el poder para restaurar la naturaleza de un cambio a una alimentación basada en plantas (o como la llaman los autores una “dieta basada en el planeta”).

El 83% de las tierras utilizadas para alimentos en el mundo son usadas en ganadería pero solamente generan el 18% de las calorías. En cambio el 82% de las calorías consumidas por humanos son de alimentos vegetales, producidas en solo el 16% de las tierras.

El cambio a una alimentación basada en plantas puede reducir en un:

  • 30% los gases de efecto invernadero (al menos)
  • 46% la pérdida de la vida silvestre
  • 41% el uso de tierra agrícola
  • 20% las muertes prematuras.

Este cambio de dieta no solo ayuda al planeta (cambio climático, biodiversidad, conservación de hábitats naturales, deforestación, uso y contaminación de aguas, desperdicio de alimentos), sino que también nos ayuda a mejorar nuestra salud, mejorar nuestra calidad de vida y ahorrar costos en salud. Se detendría la pandemia de enfermedades crónicas asociadas a estilos de vida, y se reduciría el riesgo de futuras pandemias zoonóticas, al poner menos presión en el medio ambiente reduciendo el contacto estrecho con animales salvajes y la crianza de ganado en condiciones de hacinamiento. El historial no es halagüeño: Covid19 (2020), MERS (2012), gripe porcina H1N1 (2009), SARS (2002), gripe aviar H5N1 (2003-2006).

Llevar una dieta basada en el planeta mejora los resultados de salud en todos los países, incluida la reducción de la mortalidad prematura.

La restauración de la naturaleza dependerá de una combinación de cambios en la dieta, reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos y la adopción de prácticas de producción positivas para la naturaleza. Los cambios en la dieta son potencialmente la acción más rápida de lograr y pueden ayudar a facilitar las otras dos acciones.

Referencias:

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Testimonio de vida de Sir David Attenboroungh

Nuevo hermoso y sobrecogedor documental “A Life On Our Planet”, haciendo un llamado a la humanidad a tomarle el peso y actuar ahora sobre la crisis climática planetaria y de biodiversidad. Enfocado en los cambios que todos podemos hacer en el día a día. ¡Muy recomendable!, para verlo en familia.

Enlaces:

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Alimentación y colesterol

Los pueblos originarios, las poblaciones azules, los grandes simios (al grupo que pertenecemos), los recién nacidos, todos tienen el colesterol que la ciencia y evidencia muestra que no genera placas de ateroma: colesterol LDL menor de 70 (ó el total bajo 150) [1,2]. Sin embargo nos hacen creer  que lo “normal” es colesterol total de 199, y nos conformarnos si, con esfuerzo o pastillas llegamos a eso. ¿Y por qué nos cuesta llegar a eso, si es lo natural y normal? Porque la biología del animal humano no está hecha para comer colesterol, alimentos refinados/procesados (aceites, azúcares, harinas refinadas) ni grasas saturadas (aceite de coco [3], carnes, huevos, lácteos). Recordemos la conclusión del metaanálisis de la Cochrane de este año sobre los efectos negativos cardiovasculares de las grasas saturadas [4]

De todos los factores de riesgo para desarrollar placas de ateroma, y consiguientemente eventos cardiovasculares: infartos, accidentes cerebro vasculares: colesterol alto, hipertensión, diabetes, obesidad, bajo colesterol “bueno” o HDL, fumar e inactividad; el único que es prerrequisito y tiene que estar presente es tener el colesterol alto. Podemos tener todos los otros altos, pero no vamos a desarrollar placas de ateromas [5], de hecho si uno tiene el LDL bajo, da lo mismo tener HDL bajo!

Comiendo pavo, queso, pescado, huevos y helados, imposible que tengamos un colesterol saludable. Preferir carnes blancas, va a ser lo mismo que carnes rojas [6]

Nosotros producimos todo el colesterol que necesitamos, para qué comerlo de otros animales que también lo han producido. No tenemos el sistema digestivo ni enzimas de carnívoros que NO tienen aterosclerosis a pesar que comen pura carne. La ATEROSCLEROSIS OCURRE SÓLO EN HERVÍBOROS! [5]

Muchos médicos (como no tenemos NADA de educación nutricional preventiva ni general), no se complican y le dicen a sus pacientes que el colesterol alto es “genético”, LO QUE ES FALSO! [5] y simplemente dan una estatina, siendo que conlleva un riesgo (bajo, pero evitable con cambio de alimentación) [7,8]

Otro mito es que es normal que vaya apareciendo aterosclerosis con la edad [5], claro comiendo como la mayoría, o como nos sugieren en la TV, es lo más esperable del mundo, pero no normal, natural ni sano.

En el mundo #Paleo #LowCarb #Keto, se suelen mencionar a los esquimales Inuit, como un ejemplo de alimentación sana, pero su expectativa de vida era de aproximadamente 40 años, y desde la adolescencia tenían placas de ateroma según estudios de imágenes [9] igual que los occidentales [10-16] y por qué personas con colesterol clásicamente considerado normal tienen aterosclerosis [2].

Además las dietas altas en grasas además alteran nuestra microbiota, aumentando la inflamación y riesgo cardiovascular [17,18]

Y para otro post la relación de colesterol con Alzheimer [21-42]

En cambio si tenemos una alimentación integral basada en plantas, llegamos a los niveles normales de verdad: colesterol Total bajo 150 y LDL bajo 70, que conllevan cero o muy cercano a cero riesgo de ateroesclerosis [6,20]. Mientras más alimentación basada en plantas integrales mejor (vegano > vegetariano > lactoovovegetariano > pescovegetariano > omnívoro), cualquier aumento de frutas, verduras, legumbres, y granos integrales y cualquier reducción de alimentos animales y refinados es positiva [20].

Por eso las organizaciones de salud, incluso a pesar del lobby de la industria, son claras en recomendar bajar la ingesta de grasas saturadas (para que quede un poco más críptico y no tan claro como si dijeran: carne, huevos y lácteos) porque hacen subir el colesterol “malo”/LDL:

  • OMS,
  • American Dietetic Association, 
  • The Dietitians of Canada,
  • The British Dietetics Association, 
  • American Heart Association, 
  • The British Heart Association, 
  • The World Heart Federation

Referencias

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Carne y salud

Las carnes procesadas de cualquier color (jamón de pavo, choripanes, longanizas de cerdo, vienesas de vacuno, salame, tocino, carne molida de labrador, etc) están clasificadas por la OMS desde el 2015 como cancerígenas del grupo 1 [1] y no lo dicen a la ligera, las carnes rojas las siguen de cerca. Además las guías de este año del American Cancer Society [2] recomiendan evitar en lo posible carnes procesadas y rojas, al igual que el World Cancer Research Fund [3] de hace muchos años. El consumo de carne se asocia a aumento de riesgo de [4,5,6,7,8,9,10,11]

  • mortalidad por toda causa
  • cáncer de mama
  • cáncer de próstata
  • cáncer de colon
  • infartos y cardiopatía coronaria
  • diabetes y resistencia insulínica
  • accidentes vasculares (hemorrágicos e isquémicos)
  • insuficiencia cardíaca

a través de múltiples mecanismos como hierro hemo, colesterol, grasas saturadas, proteínas con alto contenido relativo de Carnitina, Colina (generando TMAO) y Metionina, Nitrosamina y compuestos N-nitroso, Neu5Gc, IGF-1, aminas heterocíclicas, generación de productos finales de glicación avanzada (AGEs), generando inflamación, alteraciones de la microbiota  estrés oxidativo, daño ADN, resistencia insulínica [10,11]

Mientras que TODOS los alimentos integrales de origen vegetal no solo están libres de esos efectos, sino que producen el efecto beneficioso contrario: anticáncer, antiinflamatorio, reducen mortalidad por toda causa [12,14], mejoran la salud y #BioDiversidad de nuestra #Microbiota antioxidantes, por su contenido de #Fibra #Polifenoles #Fitonutrientes y con el contenido ideal y fisiológico de proteínas evitando carencias (no vistas actualmente) y los frecuentes y peligrosos excesos. Hasta las ultraprocesadas #BeyondBurgers reducen el riesgo comparadas con carne de animal no humano, según el estudio de U. de Stanford de este año [13]

Referencias:

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Kiss The Ground, Ciencia o Fake News?

Combina algunos datos científicos con mitos, propaganda, usando celebridades para hacer un lavado de imagen ecológico a lo que es indefendible.

Siguiendo una máxima biológica (y espiritual), lo que es saludable para las personas es saludable para los animales, el ecosistemas y el planeta. Lo que mejora la biodiversidad de nuestra microbiota (y por ende nuestra salud física y mental, mejorando la inmunidad, reduciendo inflamación, etc), mejora la #BioDiversidad en el planeta y revierte el calentamiento global. Si intentamos llevar una vida libre de violencia (directa e indirecta) contribuiremos a revertir el cambio climático sin darnos cuenta. #Ahimsa

A continuación resumo los puntos del excelente artículo por Nicholas Carter, científico dedicado al medio ambiente y uso de suelos, y Simon Hill nutricionista: , además de algunos puntos comentados en los dos podcasts dedicados al tema:

Lo correcto y basado en ciencia, muestra

  • Lo dañino de la agricultura intensiva
  • Lo dañino de una agricultura centrada en pesticidas, en crear ambientes estériles y en matar, y su impacto en todo el ecosistema (biodiversidad, contaminación de aguas, etc)
  • La importancia de la calidad y biodiversidad de los suelos en secuestrar carbono y retener agua
  • La importancia del manejo del desperdicio de los alimentos (1ª solución del calentamiento global @projectdrawdown [1] link en bio) y compostar
  • Menciona, muy de pasada, una alimentación basada en plantas (3ª solución [1])

Lo malo, los sesgado y lo feo

  • No menciona la reforestación (5ª solución [1]), siendo que hablan de biodiversidad (rotar unos pocos cultivos y usar cultivos de cobertura, despreciable vs dejar que ese terreno se reforeste con especies nativas)
  • Habla de la agronomía regenerativa como la panacea para revertir el cambio climático, lo que es FALSO. Sí mejora la calidad de los suelos COMPARADO CON agricultura intensiva, pero no con reforestación, que sí secuestra CO2 en forma sostenida y significativa. La agricultura regenerativa si usa ganado, es emisor neto de CO2.
  • Omite que la agricultura regenerativa se puede hacer con “abono verde” (sin ganado)
  • Crea una falsa dicotomía: agricultura intensiva vs agricultura regenerativa con ganado.
  • No hay evidencia científica que respalde que la agricultura regenerativa usando ganado sea carbono neutral, menos carbono negativa. Alan Savory, su máxima figura, al ser confrontados ha dicho no creer en la ciencia, y no ha podido explicar sus hallazgos, que nadie ha podido replicar, ante lo cual responde que su manejo holístico de ganado no es replicable. Entonces cómo plantea algo como solución al cambio climático si no es replicable. Recordemos que él mismo mandó a matar 40 mil elefantes africanos cuando tenía la teoría (nuevamente sin respaldo científico) que estaban dañando los suelos!
  • Para ver la evidencia científica de la agricultura regenerativa con ganado ver el extenso informe del Food Climate Research Network del Environmental Change Institute, de la Universidad de Oxford [2]
  • A las mismas conclusiones llega la revisión de Carter y cols [3]: “Ecológicamente, la aplicación de los principios de Manejo Holístico (HM) de pisoteo y forrajeo de ganado es tan perjudicial para las plantas, los suelos, el almacenamiento de agua y la productividad de las plantas como lo son los sistemas de pastoreo convencionales.  Contrariamente a las afirmaciones de que la HM revertirá el cambio climático, la evidencia científica es que las emisiones globales de gases de efecto invernadero son mucho mayores que la capacidad de los pastizales y desiertos de todo el mundo para almacenar el carbono emitido cada año.”
  • La ganadería incluso regenerativa es un contribuidor neto de CO2
  • El ganado alimentado de pasto genera 4 veces más metano que en la ganadería convencional
  • No toca la eficiencia en el uso de la tierra. Actualmente el 83% de las tierras cultivables son usadas en ganadería o cultivos para alimentar ganado. 
  • La ganadería genera el 80% de los gases de efecto invernadero asociados a la comida, aportando solamente el 18% de las calorías.
  • Para revertir el cambio climático es necesario reforestar, pero la ganadería convencional, y más aún la de libre pastoreo, que requiere mucha más tierra, requiere que haya más reforestación.
  • Si se combina el cambio a una dieta rica en plantas más la reforestación (en terrenos liberador), pasaría a ser por lejos la solución n°1 para revertir el calentamiento global [1].
  • Actualmente solo el 3-5% de los terrenos cultivables del mundo están dedicados a cultivos para consumo humano.
  • Se mencionan a los bisontes de EEUU como ejemplo “natural” de pastoreo y su efecto en las tierras, pero los bisontes pasaban por un terreno 1-2 veces/año. El mismo Savory dice que si se usara el ganado así tendrían que dejar libre de pastoreo los terrenos por 6-9 meses!
  • Si en EEUU por ejemplo se convirtiera de ganadería convencional a ganadería de libre pastoreo “grass-fed beef”, en el mismo terreno producirían solamente 27% de la producción actual de carne (73% menor producción). Y si ese libre pastoreo fuera del tipo Holístico o regenerativo descrito en Kiss The Ground se reduciría muchísimo más.
  • El revertir el cambio climático pasa necesariamente por el que se consuma menos carne en el mundo, como lo explica bien Sir David Attenborough en su documental A Life On Our Planet [5]
  • Se deja fuera el dato que una dieta basada en plantas produce menos emisiones de gases de efecto invernadero, menos contaminación, menos acidificación de los océanos y utiliza menos agua y tierra, tierra que por lo tanto podemos «liberar» y convertir en bosques para secuestrar rápidamente carbono de nuestra atmósfera. [6-7], lo que es respaldado por los científicos más relevantes en cambio climático del mundo y a partir de datos de 40 mil granjas en 119 países. 
  • Lo más importante que podemos hacer para detener y revertir el cambio climático (y mejorar nuestra salud) es comer más plantas [6-9].
  • No importa tampoco la procedencia, Hannah Ritchie, Phd (Geociencias) lo dice así: «Ya sea que lo compre al granjero de al lado o desde lejos, no es la ubicación lo que hace que la huella de carbono de su comida sea grande, sino el hecho de que es carne».

[1] Project Drawdown. Table of Solutions https://drawdown.org/solutions/table-of-solutions Accessed Oct 11 2020

[2] Garnett, T., Godde, C., Muller, A., Röös, E., Smith, P., de Boer, I. J. M., zu Ermgassen, E., Herrero, M., van Middelaar, C. E., Schader, C., & van Zanten, H. H. E.. Grazed and Confused?. Food Climate Research Network. Environmental Change Institute, University of Oxford www.fcrn.org.uk/sites/default/files/project-files/fcrn_gnc_report.pdf 2017

[3] Carter, J., Jones, A., Brien, M., Ratner, J. & Wuerthner, G. 2014. Holistic management: misinformation on the science of grazed ecosystems. International Journal of Biodiversity, 2014, 10.

[4] Hayek, Matthew N, and Rachael Garrett. “Nationwide Shift to. Grass-Fed Beef Requires Larger Cattle Population.” Environmental. 2018

[5] Sir David Attenborough’s A Life On Our Planet. Netflix (2020) www.netflix.com/title/80216393

[6] William J Ripple, Christopher Wolf, Thomas M Newsome, Phoebe Barnard, William R Moomaw, World Scientists’ Warning of a Climate Emergency, BioScience, Volume 70, Issue 1, January 2020, Pages 8–12

[7] Poore J, Nemecek T. Reducing food’s environmental impacts through producers and consumers. Science. 2018 Jun 1;360(6392):987-992.

[8] Willett W, Rockström J, Loken B, et al. Food in the Anthropocene: the EAT-Lancet Commission on healthy diets from sustainable food systems. Lancet. 2019;393(10170):447-492.

[9] Arnett DK, Blumenthal RS, Albert MA, Buroker AB, Goldberger ZD, Hahn EJ, Himmelfarb CD, Khera A, Lloyd-Jones D, McEvoy JW, Michos ED, Miedema MD, Muñoz D, Smith SC Jr, Virani SS, Williams KA Sr, Yeboah J, Ziaeian B. 2019 ACC/AHA Guideline on the Primary Prevention of Cardiovascular Disease: A Report of the American College of Cardiology/American Heart Association Task Force on Clinical Practice Guidelines. Circulation. 2019 Sep 10;140(11):e596-e646.

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3 hábitos saludables evitan el 78% de las enfermedades crónicas

Arch Intern Med. 2009;169(15):1355-1362

En tiempos de epidemia de enfermedades crónicas (infartos, diabetes, cáncer, accidentes vasculares, obesidad, etc) y de una pandemia que tiene como factor de riesgo esas mismas enfermedades, el tener una forma de prevenirlas y revertirlas es en extremo valioso. Y si además esto depende de conductas de las propias personas, es fundamental que se difunda… es por esto que todos los médicos, de todas las especialidades insisten y educan tanto sobre los hábitos de vida saludable. Esto permite empoderar a las personas al tomar consciencia que depende de ellos cuidarse, generando cambios significativos en su salud y calidad de vida y las de sus familias. Hay estudios que muestran que estos efectos ya ocurren a los pocos días (incluso horas) de realizados cambios en dieta [1,2], actividad física y exposición a toxinas.

En este estudio, que marca un hito en medicina, se siguieron de 23 mil personas de 35 a 65 años por 8 años. Se encontró que los que cumplían con los 4 criterios estudiados (3 hábitos, y un cuarto criterio que es resultado de los dos primeros):

  • Dieta saludable (alta en frutas, verduras y granos integrales y limitada en carnes)
  • Actividad física (3½ hrs a la semana)
  • No fumar
  • Índice de masa corporal (IMC) menor de 30 [peso kg/ altura cm²]

Reducían en un 78% el riesgo de:

  • Infartos cardíacos
  • Diabetes
  • Accidentes cerebrovasculares, y
  • Cánceres
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A mayor consumo de proteína vegetal menor mortalidad general y cardiovascular

Nuevo estudio en la Revista JAMA que busca encontrar la relación entre consumo de tipo de proteína y mortalidad.

Se siguieron 237 mil hombre y 179 mil mujeres por 16 años. Ocurrieron 78 mil muertes, y se vio que a mayor consumo de proteína vegetal hubo una asociación significativa con menor mortalidad general y cardiovascular independiente a otros factores de riesgo.

JAMA Intern Med. 2020;e202790
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Consumo frutas y verduras reducen riesgo de diabetes

Existe mucha evidencia de que la fruta no solo contribuye a longevidad y salud, sino que reduce la resistencia insulínica y diabetes. Este importante estudio se suma a la evidencia. 

Este estudio (EPIC-Interact), fue particular al examinar los biomarcadores de plasma de la ingesta de frutas y verduras (en lugar de solo usar cuestionarios de alimentos), es decir midieron los nutrientes de las plantas en la sangre y su relación con el riesgo de diabetes tipo 2. Se vieron 9754 casos de diabetes en 13.662 participantes en ocho países europeos. Estudios previos sobre el consumo de frutas y verduras en la dieta y el riesgo de diabetes tipo 2 han encontrado reducciones de 7-10% en el riesgo con una mayor ingesta de frutas y verduras.

Resultados: Las concentraciones plasmáticas más altas de vitamina C, carotenoides totales, alfacaroteno, betacaroteno y una puntuación global de biomarcadores se asociaron con una enorme reducción del 42-55% en el riesgo de diabetes tipo 2, mientras que las concentraciones más altas de licopeno,  la luteína y la beta-criptoxantina se asociaron con una reducción del riesgo del 21-35%.

“Incluso un aumento modesto en la ingesta de frutas y verduras podría ayudar a prevenir la diabetes tipo 2 … independientemente de si el aumento es entre personas con una ingesta baja o alta inicialmente”

El estudio también sugiere razones por las cuales las frutas podrían ser tan beneficiosas:

  • las frutas y verduras ayudan a regular el peso, así como
  • la homeostasis de glucosa-insulina y a
  • reducir la inflamación, además de tener un
  • efecto positivo en la microbiota intestinal

Referencias:

  • Zheng JS, Sharp SJ, Imamura F, et al. Association of plasma biomarkers of fruit and vegetable intake with incident type 2 diabetes: EPIC-InterAct case-cohort study in eight European countries. BMJ. 2020;370:m2194. Published 2020 Jul 8. doi:10.1136/bmj.m2194
  • Ver en revista British Medical Journal
  • Ver en PubMed
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Los granos integrales reducen el riesgo de diabetes

¿Qué alimentos previenen la Diabetes tipo 2 y reducen la resistencia insulínica?: Frutas, verduras, granos integrales y legumbres. Dos estudios grandes del British Medical Journal (BMJ) de esta semana lo dejan claro, más el PREDIMED de 2018 que se ocupa de las legumbres. Estos son los componentes de una nutrición integral basada en plantas (“Whole Food Plant Based”).

¿Por qué la confusión en los medios? La ciencia de la nutrición y la medicina reduccionista ha mirado nutrientes individuales sin considerar los alimentos completos, por grupos alimentarios. Por eso, en algunos círculos, los carbohidratos se han demonizado, ya que todos se digieren al azúcar y, por lo tanto, ¡deben ser la causa de la diabetes!… error!. Los carbohidratos NO son un grupo de alimentos. Los alimentos más saludables en este planeta están compuestos principalmente de carbohidratos: frutas, verduras y granos integrales. Comer carbohidratos sin refinar, naturalmente contenidos con fibra y fitonutrientes, se asocia con algunas de las tasas más bajas de enfermedades crónicas (así se ve por ejemplo en las zonas azules). Sin embargo, los carbohidratos refinados (harina blanca y azúcar de mesa), están asociados con problemas de salud. Es el alimento completo lo que importa, no los componentes individuales que el marketing tanto recalca. No importa si la dieta es alta, moderada o baja en carbohidratos si la mayoría de sus calorías son de alimentos de origen vegetal sin procesar, alimentos integrales o enteros “whole-food”, evitando además lo más posible la carne y los alimentos procesados.

La ciencia es clara. Las frutas, verduras, legumbres y granos integrales, incluidos los cereales integrales para el desayuno, la avena, el pan integral, el arroz integral, la quínoa, el mote, el salvado y el germen de trigo, están asociados con una reducción del riesgo de diabetes tipo 2 del orden del 20-25%. La política de salud pública debe reflejar la ciencia y hacer que estos alimentos estén en la primera línea nutricional y sean asequibles y accesibles para todos.

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Reducir la sal aumenta la salud de nuestra microbiota intestinal

Interesante estudio viendo efectos de la sal sobre la salud de nuestra microbiota intestinal y su producción de ácidos grasos de cadena corta (Butirato entre otros) que se relaciona con una buena salud intestinal y tiene múltiples efectos positivos en la salud, estado inmune, incluso salud mental.

Encontraron que la reducción de la sal aumentaba la producción de ácidos grasos de cadena corta y que esto tenía efectos positivos en la presión arterial.

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