Estudio: Fruta y verdura reducen los niveles de depresión, ansiedad y angustia

En tiempos de incertidumbre, estrés, pandemia y distanciamiento físico donde nos vemos forzados a cambiar nuestras rutinas y adaptarnos a un mundo cambiante y violento, es fundamental cuidar nuestra salud mental. Además de hacer ejercicio, ejercicios de respiración/meditación, cuidar nuestro sueño y relaciones, y practicar la gratitud, la alimentación también tiene un gran rol.

En este estudio se ve cómo las frutas y verduras (fundamental para nuestra salud física, inmunidad, disminuir riesgo cardiovascular, de diabetes, obesidad, cáncer y demencias) tienen también un importante efecto en nuestra salud mental, incluso si son congeladas o enlatadas. Y también como ensaladas, sopas y jugos.

Es una revisión sistemática que incluye 61 estudios observacionales seleccionados de más de 5900 estudios inicialmente identificados. Y sus autores concluyen:

“Los resultados indicaron que la mayor ingesta total de frutas y verduras, y algunos de sus subgrupos específicos, como las bayas (berries), los cítricos y las verduras de hoja verde, pueden promover mayores niveles de optimismo y autoeficacia, así como reducir el nivel de angustia, ansiedad, ambigüedad y fatalismo por cáncer, y protección contra los síntomas depresivos … Por lo tanto, la recomendación general de consumir al menos 5 porciones de frutas y verduras al día puede ser beneficiosa también para la salud mental”.

Existen varios mecanismos posibles para explicar estos resultados: la capacidad de los fitonutrientes para contrarrestar la inflamación y el estrés oxidativo. Los beneficios para la salud intestinal de alimentos ricos en fibra. La microbiota participa en la producción hormonas y neurotransmisores. Además se ha descrito el eje microbiome-brain-gut (vía nervio vago). Un intestino sano es ESENCIAL para nuestra salud mental.

También cabe destacar que hay estudios randomizados controlados (RCT) que muestran los beneficios de tender hacia una alimentación más basada en plantas reduciendo el consumo de proteína y grasa de origen animal. Por ejemplo los estudios GEICO, SMILES y HELFIMED

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